Profesionales sanitarios participan en un taller sobre detección precoz y tratamiento de la violencia de género en el noviazgo

Su objetivo es que ginecólogos, pediatras y trabajadores sociales del ámbito sanitario actualicen conocimiento y detecten las manifestaciones violentas en edades tempranas para evitar su agravamiento y sean derivadas al programa de atención al menor del IAM

Unos 50 profesionales sanitarios participan hoy en el taller ‘Violencia de género en el noviazgo: detección, primera intervención y derivación de mujeres adolescentes víctimas de violencia de género’ que el Instituto Andaluz de la Mujer ha organizado en la Delegación Territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales. La delegada del ramo, María Isabel Baena, la coordinadora del IAM en Córdoba, Mercedes Bermúdez, y el especialista en maltrato del Servicio Andaluz de Salud, Rafael Espino, han participado en la inauguración de esta actividad.

El objetivo es que los participantes (ginecólogos, pediatras y trabajadores sociales del ámbito sanitario) aprendan a detectar las manifestaciones tempranas de violencia de género en edades comprendidas entre los 12 y los 17 años, para prevenir su aparición y evitar su propagación y conversión en situaciones de mayor gravedad. En este sentido, la delegada territorial ha recordado que, según los estudios publicados, el tiempo que tarda una mujer en darse cuenta de que es una mujer maltratada y comienza a reconocerlo y a dar algún paso, puede ser de 5 a 6 años de media.

Según ha explicado Baena, “se trata de una actividad fundamental porque los centros sanitarios son, en muchas ocasiones, el mejor lugar para detectar un posible caso de violencia de género, ya que las mujeres suelen acudir a consulta por una dolencia derivada de un maltrato que el profesional puede detectar con rapidez”. El Servicio Andaluz de Salud cuenta con el Protocolo Andaluz para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género que presenta especial atención a los factores de mantenimiento que hacen que las mujeres no sean capaces de salir de esta situación y sobre los cuales hay que intervenir.
Una vez que el profesional sanitario detecta un caso de violencia de género se deriva al juzgado de guardia y directamente al juzgado encargado de la violencia de género. En las capitales de provincia a los juzgados específicos de violencia de género y, en los pueblos, a encargado de estos casos. Según destaca Baena, el 70% de los casos debe ser detectado por el médico de familia de atención primaria, y el 30% restante por especializada, urgencias, ginecología, salud mental, fisioterapeutas, etc.

Baena ha destacado la importancia de que en esta actividad formativa haya representación de todas las áreas sanitarias de la provincia, ya que “no existe perfil de ser mujer rural o urbana para que denuncies más o menos, solo que la mujer y su entorno reconozcan los indicadores de una situación de maltrato, que la mujer está viviendo una situación de violencia de género a manos de su pareja o ex pareja”.

Según señala el responsable de maltrato del SAS, Rafael Espino, “el objetivo de la formación al personal de salud es que reflexione para que adquiera un papel activo ante el problema, que se posicione ante el mismo o, al menos, que pueda acercarse a otros puntos de vista diferentes y más amplios de los habituales”. Que comprendan la importancia del maltrato contra las mujeres como problema de salud y reconozcan la importancia de su papel como profesionales en el abordaje sanitario del mismo.

Con esta formación, según Baena, “se tardará mucho menos tiempo en detectar indicadores de maltrato, de saber como presentarle a la mujer estos indicadores si ella no reconoce el maltrato y de ofertarle recursos para poder salir del mismo”.

Programa formativo
El programa formativo de hoy incluye el estudio de las relaciones de pareja en la adolescencia. Para ello los participantes deben asimilar los conceptos, términos y descriptores de la violencia de género y las causas que la originan, tanto socioculturales como individuales. Igualmente, a lo largo de esta actividad se analiza la influencia de aspectos como el nivel cultural, la clase socioeconómica, la etnia o la nacionalidad de los agre-sores y las víctimas de violencia de género
Además del diagnóstico de los casos de maltrato, el programa forma-tivo contempla las acciones necesarias para la primera acogida de la menor y su familia, el conocimiento de la red de recursos existentes para la atención a las víctimas y la importancia del acompañamiento de las mujeres afectadas y sus familias.
Durante la inauguración, Bermúdez ha subrayado la pertinencia de esta actividad ya que, según la investigación Detecta Andalucía realizada en 2012, un 65% de la población andaluza ve la realidad de manera sexista con afirmaciones como “lo normal es que el hombre proteja a la mujer” (60 %); que “los celos son una prueba de amor” (51 %). Estos datos, según Bermúdez, demuestran la necesidad de seguir trabajando para evitar que se perpetúe el machismo en las generaciones más jóvenes, ya que ésta es la base de la violencia de género.

Atención Psicológica a mujeres menores
El Instituto Andaluz de la Mujer pone en marcha, como experiencia innovadora, el Programa de Atención Psicológica a las Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género en Andalucía, a través de la Asocia-ción de Estudios Sociales por la Igualdad de la Mujer (AESIM). Según ha explicado la coordinadora provincial del IAM, Mercedes Bermúdez, el programa “nace con la intención de intervenir de forma experta, mediante la atención psicológica individual y grupal, con las mujeres, menores de edad (entre 14 y 18 años), que sean o hayan sido víctimas de violencia de género y que hayan sido derivadas al programa por las profesionales de los Centros Provinciales del Instituto Andaluz de la Mujer, configurándose como una red de atención especializada y gratuita para estas mujeres”.

Desde su puesta en marcha en Córdoba en el año 2013, el IAM ha atendido a un total de 26 víctimas de maltrato menores de edad. La mayoría de ellas (50%) tenían 17 años y residían en la capital en el 80% de los casos. La mayoría de las menores habían sufrido violencia de género por parte de su pareja llevando menos de un año de relación (60% de los casos) y, por otro lado, destaca también que la mayoría de las víctimas no tienen hijos con el agresor, salvo en un caso.

Como dato positivo, destaca que la gran mayoría de las víctimas con-tinúa el tratamiento, ya sea terapia individual o grupal (con una ad-herencia del 90% y 80% respectivamente). Asimismo, destaca como indicador positivo que el número de menores víctimas que inician terapia man-teniendo algún tipo de relación con el agresor es mayor que el número de menores que mantiene esta relación durante la terapia. Es decir, que muchas de las menores que inician tratamiento abandonan a su agresor durante el mismo.

En cuanto al tipo de violencia detectada, el 100% de las menores atendidas han sufrido violencia psíquica, en un 50% también han sufrido violencia física, en un 15% sexual y en un 10% económica. Bermúdez ha destacado que las redes sociales siguen siendo una herramienta muy utili-zada para ejercer la violencia de género, ya que en el 60% de los casos registrados, el agresor hacía uso de las Tics para ejercer violencia.

La mayoría de los casos llegan al servicio del IAM derivados por sus familias (50%), por el centro de protección de menores (20%), a través de la Fiscalía de menores (10%) o del servicio de Orientación Educativa (10%). En cuanto a las denuncias, sólo 4 de cada 10 víctimas habían presentado denuncia y en un 40% de los casos denunciados requirieron orden de alejamiento.

Según Bermúdez, “en los últimos años está apareciendo (o se está de-tectando, o percibimos) un número cada vez mayor de casos de violencia de género sufridos por mujeres jóvenes. En este sentido, el porcentaje de mujeres menores de 30 años asesinadas por sus parejas alcanza el 30% del total”. Similar porcentaje aparece sobre el total de denuncias, aunque algunos estudios apuntan a mayor frecuencia de la violencia de género en parejas jóvenes que en parejas adultas, ya que la normalización y la invisibilidad de la violencia de género en estas edades lleva a no denunciar o pedir ayuda e impide que aparezcan en las estadísticas

Por ello, según Baena, es fundamental el trabajo que se realiza desde los Centros Provinciales del IAM, “al que llegan un número cada vez mayor de mujeres jóvenes que están sufriendo violencia de género”. De ahí la importancia de iniciativas como el Programa de Atención Psicológica a las Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género en Anda-lucía, que comprende la atención psicológica a las mujeres menores de entre 14 y 18 víctimas de violencia de género, y la información y orientación a las madres, padres y/o tutores de dichas mujeres.