Profesionales de urgencias de las unidades móviles de la Vega del Guadalquivir mejoran la atención al paciente infartado

Los equipos móviles rurales se suman al ‘Código Infarto’ con el objetivo de acortar los tiempos mediante la coordinación de todos los dispositivos sanitarios para la realización de un cateterismo urgente

Los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias (DCCU) de Montoro, La Carlota y Palma del Río pertenecientes al Distrito Córdoba y Guadalquivir se suman al Código Infarto para mejorar la atención a estos pacientes. El objetivo de este protocolo es acortar los tiempos de asistencia mediante la coordinación de todos los dispositivos sanitarios implicados en su asistencia para que a los pacientes que sufran un infarto se les realice, en los casos en los que así se indica, un cateterismo urgente.

Esta intervención se realiza en Hospital Universitario Reina Sofía, en concreto, en la Unidad de Hemodinámica pero gracias a la implantación de este protocolo, todos los profesionales que intervienen en la cadena asistencial del paciente infartado están coordinados, mejorando así los tiempos de respuesta, la eficacia en la atención y el pronóstico del paciente. Dado que la mayoría de los casos se producen fuera del entorno hospitalario, el papel de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias en todo este circuito es fundamental.

El infarto agudo de miocardio es una patología tiempo dependiente, por lo que su pronóstico final se beneficia aplicando el tratamiento más adecuado en el menor tiempo posible desde el inicio de los síntomas. Para ello, la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (061) ha definido conjuntamente con los centros hospitalarios y distritos de atención primaria protocolos de actuación para mejorar la atención a esta patología.

Según señala el médico especialista en Urgencias, Javier Hernández, “el primer paso es detectar qué nos está pasando, por lo que es muy importante conocer cuáles son los síntomas de un infarto”. En este sentido, Hernández ha recordado que “los primeros síntomas se presentan habitualmente como un intenso dolor en el centro del pecho de carácter opresivo, que se puede reflejar hacia el cuello, la mandíbula inferior o el brazo izquierdo”.

Asimismo, añade, “este dolor también puede localizarse en la boca del estómago o en la espalda y en algunos enfermos, especialmente en ancianos, puede no ser intenso y acompañarse de palidez, sudoración, pulso débil o irregular, fatiga, dificultad para respirar, mareos o pérdida de conocimiento”.