El Hospital de Montilla pone en marcha un catálogo de buenas prácticas en atención a la pérdida perinatal

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Las 66 medidas implantadas nacen de dos proyectos de investigación financiados por la Consejería de Salud y buscan humanizar todo el proceso, facilitando a los padres la elaboración de un duelo saludable

El Hospital de Montilla (Córdoba) ha puesto en marcha recientemente un catálogo de buenas prácticas en atención a la pérdida perinatal, concretamente aquellas ocurridas en cualquier momento de la gestación hasta el primer mes de vida del bebé, incluido el aborto espontáneo, la muerte fetal antes del parto o durante el mismo, así como el fallecimiento del recién nacido.

En total, 66 medidas en materia de asistencia a las pérdidas perinatales integran esta guía de buenas prácticas que debe su origen a dos proyectos de investigación financiados por la Consejería de Salud y llevados a cabo en el hospital montillano entre 2006 y 2014, así como a la tesis doctoral de la investigadora principal y enfermera de Hospitalización y de la Unidad Materno Infantil del centro, Sonia Pastor.

La delegada territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María Ángeles Luna, que ha presentado hoy oficialmente el catálogo de buenas prácticas destaca: “La investigación y el trabajo llevados a cabo durante más de doce años han cristalizado en este catálogo de buenas prácticas basadas en la evidencia científica y orientadas a garantizar la calidad de los cuidados que se prestan cuando sucede una pérdida de este tipo. Pero lo que realmente buscan es humanizar todo el proceso de atención y asistencia sanitaria ante este tipo de situaciones dolorosas y a menudo inesperadas, facilitando de este modo a los progenitores la elaboración de un duelo saludable y empoderándolos en la toma de decisiones”.

Entre las principales buenas prácticas destacan, por ejemplo, disponer de una habitación donde los padres y familiares se puedan reunir para conocer y despedir al bebé, si así lo desean; proporcionar un adecuado apoyo emocional basado en la sensibilidad, empatía, confianza y respeto; la identificación de los espacios de duelo perinatal con una tarjeta que simboliza la pérdida; la entrega de material educativo sobre el duelo perinatal, así como de los recursos y redes de apoyo disponibles; ofrecer la posibilidad de ver y abrazar al bebé, obtener o elaborar algún recuerdo, como pueden ser fotografías, respetando siempre la decisión de los progenitores.

Otra práctica importante es disponer de un protocolo de atención en casos de pérdida perinatal ya sea en el primer, segundo o tercer trimestre de la gestación o en el puerperio. Así, se ha elaborado un protocolo específico vertebrado por las buenas prácticas, donde la humanización es el hilo conductor que permite por un lado, reconocer y validar la pérdida, legitimando las reacciones, sentimientos de pérdida de las parejas y la elaboración de cierres simbólicos y por otro lado, promover el protagonismo de los padres a través de un espacio común en el que participen más activamente y tomen sus propias decisiones de manera informada.

También se han establecido otras estrategias paralelas como la inclusión de actividades formativas acreditadas relacionadas con la pérdida y el duelo perinatal en el Plan Anual de Formación Continuada del centro y se han llevado a cabo sesiones informativas dirigidas a los distintos profesionales que tienen una participación activa en la atención al proceso de pérdida perinatal como son matronas, obstetras, anestesistas, pediatras, enfermeras y auxiliares de enfermería de la Unidad Materno Infantil, del Bloque Quirúrgico, Paritorio, Unidad Especial, responsables de atención al ciudadano y los supervisores de enfermería de las distintas áreas.

Línea de investigación consolidada

El trabajo supone la consolidación de una línea de investigación iniciada por la investigadora Sonia Pastor, doctora por la Universidad de Alicante, afianzando así un grupo emergente en Andalucía dentro de la investigación enfermera en este ámbito, en el que han participado también los investigadores colaboradores de la Universidad de Cádiz José Manuel Romero, Olga Paloma, Juan Carlos Paramio, Concepción Carnicer y Cristina Castro; el enfermero especialista en Salud Mental del Hospital Infanta Margarita de Cabra, José Alejo Ortegón; así como otros profesionales del Hospital de Montilla, concre-tamente las enfermeras Ana Cristina Toledano, Ana Gema Vacas y María Belén Rodríguez, los matrones Francisca Pozo y José María Macías.

Paralelamente se han desarrollado otras investigaciones también financiadas como la ‘Validación del diagnóstico enfermero NANDA-I. Duelo en casos de pérdida perinatal’ y la tesis ‘Adaptación transcultural y evaluación psicométrica de la escala de duelo perinatal’, así como la realización de la propia tesis doctoral de la investigadora principal.

En este sentido, Pastor apunta: “el punto de inicio de todo esto fue precisamente conocer la experiencia vivida por los padres y profesionales ante la pérdida perinatal, después, con el segundo pro-yecto de investigación nos centramos en el abordaje de las pérdidas perinatales desde un enfoque de investigación en acción participativa. Nos cuestionamos cómo era la atención que prestamos a los padres que han sufrido una pérdida perinatal, cómo percibían los padres esta atención, y cuáles eran los factores que nos impedían ofrecer los mejores cuidados posibles desde el punto de vista humanista y de la evidencia científica”.

Según la investigadora, la pérdida perinatal es una situación poco visible y reconocida que provoca un gran impacto emocional, no solo en las madres y padres sino también en los profesionales involucrados en su atención, lo que puede influir en los cuidados prestados.

En Andalucía, el Proyecto de Humanización de la Atención Perinatal establece las líneas directrices en todo el territorio andaluz, ampliándose la estrategia de atención al parto normal, a la humanización de las situaciones especiales, que aborda el tema de los pacientes vulnerables en situaciones difíciles tanto perinatales, como neonatales. Este Plan contempla reforzar aspectos relativos a la humanización del momento de la pérdida; mejorar los conocimientos de los profesionales sanitarios del entorno perinatal en la toma de decisiones compartidas con progenitores y/o tutores legales; en habilidades de comunicación; en bioética perinatal; en la incorporación a las unidades de neonatología de recursos adecuados para el apoyo emocional a las familias frente a la hospitalización de su hijo/a; así como en situaciones difíciles de asumir, para la atención y apoyo en el duelo perinatal. Cada hospital andaluz se encarga de implantar las diferentes medidas estableciendo su propio plan de actuación y llevando a cabo las adaptaciones oportunas.

Ésta es por tanto, una investigación novedosa en el contexto español -con una amplia variedad de enfoques en este ámbito-, que pretende proporcionar algunas claves para dinamizar el cambio en la atención a la pérdida y duelo perinatal. Así, la puesta en marcha de este proyecto de implantación de buenas prácticas puede ser de utilidad a otras organizaciones del sistema sanitario que trabajen con familias que han sufrido este tipo de pérdidas, ya que incorpora una diversidad de intervenciones ampliamente aceptadas como útiles en la literatura científica.

Exposición fotográfica ‘Stillbirth’

Para acompañar la puesta en marcha de este catálogo de buenas prácticas el Hospital de Montilla acoge en su vestíbulo, hasta finales del mes de junio, 39 fotografías que integran la muestra ‘Stillbirth’ (http://www.proyecto-stillbirth.org/) de la fotógrafa catalana Norma Grau. En ellas se retratan de manera evocativa y con textos de acompañamiento, imágenes y vivencias de familias españolas que han perdido a su hijo/a durante el periodo gestacional y neonatal, centrándose sobre todo en los objetos que eran del bebé.

La autora de la muestra explica: “este proyecto comienza en 2010, a raíz de un encuentro casual con una familia que acababa de perder dos gemelas. Después de hablar un rato con la madre, me dijo que lo único que tenía de ellas era una caja donde guardaba sus cosas: ecografías, el CD con las canciones que sentía durante el embarazo, las pulseras de ingreso hospitalario… y que aquellos objetos representaban a sus hijas. Y pensé lo bonito que sería poder regalarle a esa familia una foto de su bebé”.

De este modo, en palabras de Norma Grau “las imágenes pretenden reivindicar la identidad del bebé y que todo lo que sus padres esperaban durante el embarazo, era real, aunque finalmente falleciera. Que el bebé muera no niega su existencia. Los padres tienen derecho a llorarlo, a recordarlo, a amarlo y a rendirle homenaje. La mayoría de ellos no tienen ninguna foto de sus hijos (a veces ni siquie-ra la ecografía) así que estas imágenes son las primeras que podían tocar y que representan a su niño/a”.