REGRESA LA DELEGADA CORDOBESA DE CRUZ ROJA DESPLAZADA A LOS CAMPOS DE REFUGIADOS EN GRECIA

Cristina en Grecia
La delegada cordobesa de Cruz Roja Española Cristina Alcántara ha regresado ya de Grecia, donde durante más de seis semanas ha participado en el operativo que la institución tiene en funcionamiento en este país para dar respuesta a la crisis de refugiados.

La mencionada cooperante, quien ya participó previamente en misiones internacionales de la entidad tras los terremotos de Haití y Nepal, se ha encargado durante su estancia en territorio heleno de la puesta en marcha del denominado ‘Open Data Kit’, un sistema que permite capturar la información sobre todos los servicios que ofrece Cruz Roja a las personas vulnerables, con el fin de adaptar la respuesta a las necesidades de las personas en tránsito.

«Me he encontrado ante miles de personas que dejan atrás todas sus historias y recuerdos por seguir viviendo y hacerlo en paz. Son como nosotros, huyendo del horror de la guerra y la miseria. Buscan, como todos, vivir y hacerlo con dignidad y, a pesar de que las organizaciones trabajamos para cubrir sus necesidades básicas, no son las condiciones adecuadas para permanecer así durante meses, aunque empiezan a asumir que su situación va a tardar en encauzarse», explica Alcántara.

Además de ella, otro delegado cordobés de Cruz Roja, José Luis Hitos, ya estuvo también en abril colaborando con los equipos de la organización desplazados a Grecia, en su caso con el objetivo de reforzar la comunicación y sensibilización sobre una crisis de refugiados que no tiene precedentes en Europa, al menos desde la II Guerra Mundial.

Cruz Roja Española participa activamente en esta operación humanitaria con personas refugiadas y migrantes y focaliza su intervención en Grecia, Croacia, Serbia y Líbano, país en el que comenzó a trabajar con refugiados en 2013.

Las principales actividades que la institución humanitaria lleva a cabo en Grecia son apoyo psicosocial, atención sanitaria y promoción de higiene en los campos de refugiados de Skaramagas y de Ritsona, además de la isla de Chíos.

Huyen por necesidad. Y al llegar al país de destino, la mayoría de las veces después de peligrosas travesías en las que se juegan la vida, se encuentran con graves problemas, fundamentalmente, por haber perdido sus redes de apoyo, pero también por desconocimiento del idioma y de las normas y pautas de funcionamiento de la sociedad de acogida.