30 de septiembre: Día Internacional del Trastorno Específico del Lenguaje


Los expertos en atención temprana calculan que en la actualidad, un 7 por ciento de la población puede padecer Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), un trastorno que afecta a más los varones en una proporción de tres niños por una niña, y “al que llamamos trastorno invisible porque, al contrario de lo que ocurre con otros trastornos que tienen signos más evidentes, este pasa desapercibido”, explica la coordinadora del Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) del hospital San Juan de Dios de Sevilla, Rocío Carrasco.

El CAIT San Juan de Dios ha lanzado el vídeo #HazloVisible con motivo de la celebración, el 30 de septiembre, del Día Internacional para visibilizar el Trastorno Específico del Lenguaje. Dos madres de usuarios de este centro de la Orden Hospitalaria explican cómo fueron dándose cuenta de que ocurría algo con sus hijos, cómo las maestras de la escuela infantil alertaban de que había una dificultad a la hora de expresarse o relacionarse con los demás niños.

La coordinadora del CAIT explica que la prevalencia es ahora mayor, posiblemente porque este es un trastorno que antes no se diagnosticaba. La experiencia de los profesionales del CAIT San Juan de Dios es que llegan niños de entre los 18 meses a los 3 años, pues dependiendo de qué componentes del lenguaje se encuentren afectados, la familia tarda más o menos en detectar los primeros síntomas.

Ahora hay señales de alarma que los padres pueden tener en cuenta pronto, “como que hablen poco o prácticamente nada a los dos años; que sus estructuras gramaticales sean apenas de dos elementos; que parezca que no responden a su nombre, síntoma que hace que muchos piensen que se trata de un problema auditivo; o que no respondan a ordenes simples, entre otros”.

El TEL no se cura, pero la detección y el tratamiento precoz permiten que la evolución sea muy positiva en la mayoría de los casos. “En el CAIT, solemos decir a madres y padres de niños con TEL que sus hijos son como extranjeros en su propio idioma, porque a priori es un trastorno difícil de entender, incluso para la propia familia”, explica Rocío.