Especialistas del Hospital Reina Sofía recuerdan que la detección de arritmias reduce el riesgo de sufrir un ictus


La Asociación de Anticoagulados programa actividades en torno a su día mundial, prestando especial atención a la fibrilación auricular, que es la arritmia más frecuente y la responsable del 35% de todos los ictus

El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y la Asociación Cordobesa de Pacientes Anticoagulados (ACPA) celebran hoy el Día Nacional del Paciente Anticoagulado con la instalación de una mesa informativa a la entrada del Edificio de Consultas Externas, donde los usuarios y pacientes interesados (especialmente dirigido a personas con fibrilación auricular) han podido realizarse una prueba sobre el riesgo de padecer un ictus.

La delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María Ángeles Luna, la directora gerente del hospital, Valle García, el presidente de ACPA, Rafael Martínez, y los directores de las unidades de gestión clínica de Cardiología, Neurología y Hematología, Manuel Pan, Juan José Ochoa y Inmaculada Herrera, respectivamente, han acompañado esta mañana a la asociación en la mesa informativa. También ha estado presente el hematólogo Francisco Velasco y las residentes de Cardiología Aurora Luque y de Neurología Nazaret Peláez.

La prueba ha consistido en la realización de un electro mediante el teléfono móvil para comprobar si el ritmo de la frecuencia cardiaca lleva a pensar a los especialistas en la posibilidad de padecer un mayor riesgo de sufrir un ictus. Precisamente, la jornada de hoy presta especial atención a los pacientes con fibrilación auricular, que es la arritmia más frecuente, ya que afecta a más de 600.000 españoles y es la responsable alrededor del 35% de todos los ictus. La prevención resulta clave para evitar su desarrollo y mitigar sus consecuencias.

El ictus o accidente cerebrovascular (ACV) se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o es taponado por un coágulo u otra partícula, esto ocasiona que parte del cerebro no consiga el flujo de sangre que necesita para su correcto funcionamiento. La consecuencia es que las células nerviosas del cerebro afectadas no reciben oxígeno, por lo que no pueden funcionar y mueren transcurridos unos minutos. La fibrilación auricular se asocia con un elevado riesgo de ictus, provocado por un trombo que se forma dentro de la aurícula izquierda y que bloquea una arteria cerebral.

Los pacientes que sufren fibrilación auricular deben llevar un control estricto de los factores de riesgo cardiovascular (tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes, obesidad…) y un seguimiento por parte de un médico especialista. Este será quien le indique si es necesario o no recibir tratamiento para el control del ritmo cardiaco (con fármacos) y/o de las complicaciones embólicas (con el tratamiento anticoagulante), aunque existen pacientes que no requieren ningún tipo de tratamiento. Cuando el tratamiento no funciona se valora la opción de realizar una ablación o una cardioversión.
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Prevención del ictus
Los especialistas estiman que muchos pacientes con fibrilación auricular están sin diagnosticar, ya que en numerosas ocasiones no da síntomas. En este sentido, es muy importante llevar un control del ritmo cardiaco a fin de detectar posibles anomalías.

Los profesionales del hospital Reina Sofía atiende alrededor de 900 accidentes cerebrovasculares al año, de los cuales alrededor de 600 son ictus isquémicos. La fibrilación auricular es responsable de 120-200 ictus isquémicos anualmente por lo que la prevención es esencial.

Además, las personas que se han acercado a la mesa informativa esta jornada han recibido información sobre las preguntas más frecuentes que los pacientes anticoagulados se hacen: medicación que deben tomar, controles que han de realizarse y dietas que deben seguir, entre otras.

T.A.O.
Casi el 2% de la población vive anticoagulada, lo que significa que debe tomar un tratamiento que retrasa el tiempo de coagulación de la sangre con el fin de controlar el riesgo de sufrir una trombosis o un ictus. Actualmente, el número de pacientes que se someten a este tratamiento anticoagulante oral (T.A.O.) en Córdoba de forma permanente supera los 14.000 pacientes. El tratamiento anticoagulante oral es complejo y vital para estos pacientes, que requieren una atención especial, ya que un mal control puede generar complicaciones en el enfermo.

Habitualmente, el control de los enfermos anticoagulados se lleva a cabo desde Atención Primaria por parte de su médico de familia o, desde el hospital, a través del hematólogo. El primer caso se corresponde con pacientes cuyos niveles de anticoagulación son estables. En el caso de los pacientes con niveles que pueden implicar riesgo, es el hematólogo el profesional que hace su seguimiento y evaluación. En el caso concreto del Hospital Reina Sofía, alrededor del 70% de los pacientes anticoagulados presentan fibrilación auricular, una estadística que es similar en el resto del país.

Novedades
Asimismo, la asociación ha organizado para mañana viernes las XI Jornadas de educación en salud ‘Educando en anticoagulación’, dirigidas a pacientes y a los profesionales de la salud que no son especialistas en anticoagulación pero que atienden al paciente directa o indirectamente. Según ha destacado el presidente de ACPA, Rafael Martínez “el foco de esta jornada se centra en las principales novedades y avances que se han realizado en los últimos años en materia de anticoagulación”.

Para ello, las jornadas intentarán dar respuesta a cuestiones como qué hacer ante una operación quirúrgica programada, quién suspende la anticoagulación y cómo, la anticoagulación en los pacientes oncológicos, la ablación como alternativa a la anticoagulación en la fibrilación auricular, el autocontrol del tao o el seguimiento farmacoterapéutico. Los cardiólogos del hospital, Miguel Ángel Romero y Francisco Mazuelos y la hematóloga Carmen Fernández, serán algunos de los ponentes de este encuentro.