GRANDES RETOS DE CRUZ ROJA PARA 2018


Los denominados “nuevos pobres”, la integración de las personas refugiadas y la creación de nuevas formas de participación voluntaria son algunos de los grandes desafíos que se le presentan a Cruz Roja en Córdoba de cara a 2018.

Y es que estamos asistiendo a una gran transformación social y tecnológica que han hecho emerger nuevas necesidades sociales y humanitarias que la entidad asume como “retos decisivos e inaplazables a los que hay que responder desde nuestro espíritu de cambio, adaptación e innovación”, tal y como explica Javier Senent, presidente nacional de la institución humanitaria

Entre esas nuevas vulnerabilidades hay que situar a los ‘nuevos pobres’, personas que aun cobrando un sueldo no llegan a final de mes; las personas en desempleo que se encuentran cada vez más alejadas del mundo laboral; la difícil incorporación de los jóvenes a la vida social, laboral y formativa; o el fracaso escolar producido por la desigualdad de oportunidades, que limitan el desarrollo de las niñas y niños de hoy.

Otros hitos a los que la organización está intentando responder, con capacidad de adaptación y voluntad, son la cada vez más compleja integración de las personas refugiadas e inmigrantes; el envejecimiento de la población; la violencia y discriminación infringida a las mujeres; o las personas que sufren la brecha digital, en una sociedad que depende totalmente de una tecnología de uso cotidiano en continua y rapidísima evolución.

De igual modo, el presidente de Cruz Roja destaca la importancia, en el momento actual, de fomentar nuevas formas de participación en la entidad: “Lo realmente importante es facilitar que las personas interesadas puedan materializar con nosotros su deseo de colaboración voluntaria”.

En el ámbito de las emergencias, la respuesta de la institución también se ha vuelto más flexible para ofrecer soluciones tanto sanitarias, como sociales, psicosociales o simplemente humanas: “tenemos que adaptarnos más y mejor a lo que las personas necesitan y evitar condicionarlo a respuestas demasiado predefinidas”, subraya Senent.

Se impone además el máximo rigor de todo lo que tiene que ver con la gestión económica, la rendición de cuentas, la demostración del impacto del trabajo, con una ética intachable y una transparencia total de todo lo que lleva a cabo la organización. Según apunta el presidente nacional de Cruz Roja, “es imprescindible la máxima eficiencia para que logremos ser capaces, con los mismos recursos, de hacer más, hacerlo mejor y llegar más lejos”.

Afrontar y mantener estos desafíos requerirá un apoyo social muy importante, como el compromiso de las más de 19.000 personas anónimas que en la provincia colaboran con la institución humanitaria como voluntarias o como socias. “Este es nuestro mayor reto, ayudar a las personas que más lo necesitan a través de la solidaridad de toda la sociedad”, concluye Cándida Ruiz, presidenta provincial de Cruz Roja.